vendredi 18 septembre 2009

Blogtalkradio del 8 de abril de 2009 - doblado



Transmisión del 8 de abril de 2009 doblada al español.

En la segunda hora hablan Jacque Fresco y Roxanne Meadows acerca del ambiente y su influencia determinante en el comportamiento.



Disponible para descargar aquí.

Sobre Utopías y Cine Medioambiental

Este año el 26vo festival de cine de bogota viene mas cargado que nunca, entre la amplia muestra de peliculas, se tienen varias temáticas como Cine Colombiano, Animación, Documental, Cortometrajes y la que más me llama la atención: Cine Medioambiental.



Esta sección incluye varias películas entre las cuales se destaca una película española, llamada UTOPIA. la cual se encuentra nominada por el festival.

El documental fue producido por Lucho Iglesias (Permacultor y eco-educador) y Alex Ruiz (Grafista y Realizador de TV3, Canal +, Tele 5, Antena 3...) con "la idea de mostrar ejemplos y fórmulas creativas para tomar consciencia de lo más elemental en nuestras complejas vidas, lo que no solo supone una ayuda al mantenimiento de la biodiversidad, sino que decididamente hará que aumente nuestra calidad de vida. Una mirada global a nuestro estilo de vida actual."

Mediante entrevistas a diversos personajes, buscan proyectar al espectador de que es posible alcanzar la utopia de crear un mundo mejor, un mundo consciente, unido, colaborativo y en armonía con la madre naturaleza.

Aqui podemos ver el trailer:



Mas info sobre la pelicula UTOPIA:
1. Pagina Oficial
1. Análisis de UTOPIA


Aún la programación esta por definirse

El festival de cine de bogota del 2009, que se presentará del 1 al 9 de Octubre en diferentes salas de cine de la ciudad, aun no cuenta con programación definida, sin embargo podemos ir degustando el resumen de la selección de peliculas que giran en torno al medioambiente:

Ver Selección de Peliculas: Cine Documental Medioambiental

Asi que no hay excusa, estan advertidos!!, hay plan para la primera semana de Octubre. Entretenimiento, educación y consciencia pueden ir de la mano.

Agradezco enteramente a Eduardo Valcarcel (Miembro de MZ Colombia) que me dio a conocer el documental UTOPIA, por su culpa, terminé creando esta entrada, y terminé convidandolo a que se 'pegue' la rodadita a esta fria ciudad!!

Articulo del periodico El espectador sobre el festival de cine de Bogota

jeudi 17 septembre 2009

Introspección



Veo a diario que tenemos miedo de enfrentarnos a nosotros mismos
miedo a enfrentarnos a nuestros miedos
veo gente esquiva, que evade su realidad
que se escapa de ella, que no le hace frente
sino que la acalla.

Hombres que se concentran en sus labores, oficios, profesiones
para escapar de esta ilusa realidad,
desbordados en locuras y placeres
para evitar mirarsen de frente al espejo del espiritu

Nos limitamos a diario,
rehusamos expandir nuestras posibilidades,
debemos desterrar nuestros dioses
despedazar nuestros demonios,
solo asi nos alimentaremos de la fuente divina
que nos permitirá transformarnos
para poder transformar nuestro entorno

Veo a diario que tenemos miedo de enfrentarnos a nosotros mismos...
miedo a abrirnos hacia nosotros mismos
y hacia los demas,
tenemos miedo porque nos enseñaron
que todo es asi y que no podemos cambiarlo;
Cuando en realidad, cada dia es una lección por aprender
y para entonces no seremos los mismos.

En este juego que llamamos vida
No gana el que llega primero
sino el que sabe llegar...


David D.

La Tierra se encuentra al borde de una transición de fase

Ahora resulta que no solo el Crash Course lo predice. Un modelo matemático tambien parece demostrarlo. Son solo predicciones, pero seria bueno que empezaramos a prepararnos!

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Las matemáticas permiten vaticinar los cambios radicales de todos los sistemas complejos

Un equipo internacional de científicos, entre los que se encuentra el español Jordi Bascompte, ha constatado que gracias a las matemáticas se puede predecir la cercanía de un cambio brusco en un sistema complejo. Esto significa que con las matemáticas se puede establecer cuándo un sistema complejo se va a transformar como consecuencia de las perturbaciones que le afectan, ya sea dicho sistema un sistema fisiológico, una colonia de hormigas, la economía del mundo o el planeta Tierra. En palabras de Bascompte, lo que las matemáticas nos dicen del planeta Tierra es que “estamos cerca de una transición de fase” que se ve venir, por ejemplo, en el clima. Por Yaiza Martínez.


¿Qué tienen en común los cambios bruscos en el clima terrestre, en los ecosistemas y poblaciones de la vida salvaje, en la economía global, en los ataques de asma o en los espasmos epilépticos?

Aparentemente nada, pero lo cierto es que estos cambios radicales comparten el hecho de producirse todos en lo que se denomina como “sistemas complejos”. Es decir, que tanto el clima como la economía, los ecosistemas, etc. son sistemas que se comportan de manera “no lineal”, que no se ciñen a la linealidad causa-efecto, sino que sufren transformaciones siguiendo otras pautas.

En la Naturaleza, existen muchos sistemas que presentan una conducta no lineal: la distribución de las galaxias y el movimiento de los cuerpos celestes; los flujos turbulentos de la atmósfera y de los océanos; la increíble diversidad de formas de vida en la Tierra, e incluso el movimiento de los átomos.

Aunque describir y predecir el comportamiento de estos sistemas ha resultado complicado hasta ahora –dada su no linealidad-, un equipo internacional de expertos de diversas disciplinas explica en la revista Nature que ha constatado que se puede predecir la cercanía a las transformaciones radicales en los sistemas complejos porque éstos, en sus puntos de transición, presentan un comportamiento dinámico que es universal.


Puntos de transición

Martin Scheffer, especialista en ciencias del medioambiente de la Wageningen University; el economista William Brock; el biólogo Stephen Carpenter, ambos de la Universidad de Wisconsin-Madison; George Sugihara de la Scripps Institution of Oceanography de La Jolla, en California, y el científico español del CSIC, Jordi Bascompte, entre otros, explican en Nature que existen “señales de alarma” que indicarían que cualquier sistema complejo está alcanzando un umbral crítico a partir del cual se transformará radicalmente.

Según declaraciones en exclusiva de Jordi Bascompte para Tendencias21, estas señales permitirían saber cuándo se va a producir un “punto de transición” dentro del sistema, de manera que dicha transición pueda evitarse. Y es que, una vez producido el cambio, la vuelta atrás o al estado inicial de dicho sistema resulta difícil y costosa económicamente.

Bascompte explica la situación de un sistema complejo y sus transformaciones radicales de la siguiente manera: imaginemos una taza depositada sobre una mesa a la que le vamos dando ligeros golpecitos con los dedos. Cada vez que le damos un golpecito (cuando se produce una perturbación en el sistema, si lo trasladamos al lenguaje matemático), la taza se mueve muy pocos centímetros, de manera que su estado apenas cambia.

Sin embargo, llegará un punto en que la taza caiga de la mesa y se estrelle en el suelo, si la perturbación es continua. Es decir, llegará un punto en que todo el sistema se transforme.

Otro ejemplo: si en un lago en el que se mantiene un equilibrado ecosistema, vamos introduciendo pequeñas cantidades de nitrógeno, inicialmente no sucederá nada, pero a medida que la “perturbación” (la introducción del nitrógeno) se sostenga, llegará un momento en que el lago se transforme en una masa de agua prácticamente inerte, en la que sólo pueden vivir las algas.


Predicción matemática


¿Cuándo se alcanza ese punto de cambio radical? Dado que en todos estos sistemas los efectos de las perturbaciones no son lineales, es decir, no pueden medirse fácilmente, es difícil predecir cuándo se producirá el cambio.

Sin embargo, explica Bascompte, sí existe una solución matemática para el problema: matemáticamente se puede predecir la cercanía a los umbrales de transformación de los sistemas complejos porque el comportamiento dinámico de dichos sistemas en esos puntos es universal.

Esto significa que con las matemáticas ya se puede establecer cuándo un sistema complejo se va a transformar como consecuencia de las perturbaciones que le afectan, ya sea dicho sistema un sistema fisiológico, una colonia de hormigas o la economía del mundo.

Según Bascompte, esto es posible porque “todos estos sistemas no lineales cuando llegan a esos momentos de catástrofe se comportan de la misma manera; el esqueleto de todos estos sistemas es el mismo, y presenta propiedades dinámicas muy genéricas”.


Cercanos a una transición de fase


Esta constatación científica de que matemáticamente se puede predecir cuándo un sistema complejo va a cambiar radicalmente ha sido conseguida gracias al trabajo de científicos procedentes de muy diversas disciplinas.

Bascompte afirma que en él se ha pretendido unificar a diversos sectores del conocimiento, en un intento de superar la especialización científica y aunar fuerzas con un objetivo común.

El resultado supone una comprensión mayor de las transiciones en los sistemas naturales y humanos, señala Henry Gholz en declaraciones publicadas por la revista Physorg. Gholz es director del programa de biología medioambiental para la National Science Foundation (NSF), de Estados Unidos.

Pero, además, esta información llega en un momento crucial, un momento en que nuestro planeta se enfrenta a la posibilidad de un gran colapso medioambiental, financiero, sanitario, etc.

¿Pueden las matemáticas detectar si estamos al borde de una transformación radical en el sistema complejo que es nuestro planeta? La respuesta es sí. En palabras de Bascompte, lo que las matemáticas nos dicen es que “estamos cerca de una transición de fase”.

Esta transición se ve venir, por ejemplo, en el clima. Los registros meteorológicos de que disponen los científicos señalan fluctuaciones climáticas en otras etapas del planeta Tierra en las que se produjeron cambios climáticos radicales. Estas mismas fluctuaciones produciendo también en nuestra época. Por eso, algunos científicos advierten de la posibilidad de un cambio climático brusco en un futuro próximo.

Por otro lado, la economía global también está siendo estudiada desde esta perspectiva. Según Bascompte, diversos economistas analizan cómo las fluctuaciones de algunas variables económicas pueden provocar transiciones abruptas en el sistema complejo de la economía global. En la actualidad, fluctuaciones que se registraron, por ejemplo, en la crisis de los años 20 del siglo pasado, también han sido detectadas, lo que apunta que nos encontramos al borde de una transición de fase a nivel económico.

Escrito por Yaiza Martínez para Tendencias21

mercredi 16 septembre 2009

Solución tecnológica a la vista: Planta desinfectante de agua Rio Bogotá

Esta noticia de los venenos en hortalizas en la sabana de Bogotá, me tenia sumamente preocupado, sin embargo, gracias a un amigo (German C.) lector del blog, que también vive en Bogotá y seguramente gusta de la "comida sana", se encontró con la información que trata la solución técnica al problema: Una máquina ecónomica que es capaz de purificar el agua del rio Bogotá, según dicen en un 99.9%



Sin embargo nos dejará de preocupar tan solo un poco, porque como le comentaba a Germán, la solución óptima y de largo plazo al problema, consiste en cultivar de acuerdo al orden natural: agricultura órganica o agroecológica...

NOTA AL PIE: el presente articulo es de una edición anterior del periodico de la Universidad, más concretamente de Agosto del 2007 por tanto es dificil entender como es posible que la toxicidad en las hortalizas haya aumentado (Pues este estudio se presenta en la más reciente edición del periodico), si en teoria se trataba de un plan de soporte tecnológico para los agricultores de la sabana de Bogotá. Lo que creo yo es que muy probablemente, en realidad no ha llegado a la totalidad de agricultores por cuestiones administrativas y de financiación.

Así funciona la planta desinfectante

La planta funciona mediante un sistema de bombeo que transporta el agua, tal y como viene del vallado, a un tanque de recolección, donde se regula su caudal y se dirige hacia una torre de oxigenación.

De allí pasa a un depósito coagulante, donde la adición de alumbre (sal clara y astringente que aclara aguas turbias) permite que los sólidos o sustancias extrañas que lleva el agua se formen en grumos, hasta lograr que el líquido se aclare en la superficie. Un filtro de arena atrapa luego las partículas más rebeldes y la radiación ultravioleta complementa el proceso de desinfección.

Este diseño hace parte del Programa integral de transferencia de tecnología para la producción limpia y comercialización de hortalizas en la Sabana de Bogotá, emprendido desde hace más de tres años por la Universidad Nacional de Colombia, el Sena, Corpoíca, la Gobernación de Cundinamarca y municipios de la Sabana de Bogotá.

La primera etapa del proyecto promovió entre los agricultores prácticas limpias a partir del reemplazo de agroquímicos por fertilizantes orgánicos y biofertilizantes. El trabajo involucró a los municipios de Madrid, Mosquera, Funza, Facatativá, Soacha, Cogua, Subachoque, Tenjo y Gachancipá.

Según el profesor Heliodoro Argüello, “se implementaron métodos biológicos, como el uso de microorganismos que ejercen control sobre plagas y enfermedades”. El caso más exitoso tuvo como protagonista al hongo Trichoderma, adversario de patógenos vegetales, cuya acción detuvo el crecimiento de algunos hongos que son dañinos para las plantas.

Otros microorganismos actuaron como fertilizantes, mientras el empleo de extractos y cultivos acompañantes (como caléndula y ruda), repelieron insectos perjudiciales y enfermedades de las siembras.

“En este primer proyecto se desarrolló un manejo total del cultivo de lechuga, y parcial para los cultivos de espinaca, acelga, apio y brócoli, ya que los problemas presentes en estas hortalizas son más complejos”, asegura Argüello.


Ver todo el articulo:
UNperiodico

Exceso de tóxicos en hortalizas de la Sabana



Hortalizas de la Sabana de Bogotá presentan excesivas concentraciones de metales tóxicos como el cadmio, que se acumula en hígado, riñón y pulmones. Cortesía Diego Miranda


MAGDA PÁEZ TORRES, UNIMEDIOS

Hortalizas regadas con el agua del río Bogotá albergan en sus tejidos residuos de metales pesados como cadmio y arsénico, que superan los límites permitidos. La acumulación de estos elementos en el organismo podría generar enfermedades del sistema nervioso, problemas respiratorios y cáncer.

No es veneno, pero como si lo fuera, cada vez que se consume una hortaliza de la Sabana de Bogotá, con todos los nutrientes que puede aportar, se reciben residuos de metales pesados que se alojan en los diferentes rincones del organismo y pueden causar impacto en la salud: problemas respiratorios, complicaciones nerviosas y hasta cáncer.

Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia, realizado con el apoyo de Colciencias, encontró cantidades excesivas de arsénico, plomo, mercurio y cadmio en el apio, la lechuga, el repollo y el brócoli. La razón de la presencia de estos metales no es más que el riego de los cultivos con agua del río Bogotá, cuya contaminación no es un secreto, pero sus efectos, al parecer, no acaban de dimensionarse.

El cultivo de hortalizas es de ciclo corto, con una periodicidad de riego cercana a dos veces por semana. En la medida que se hacen los riegos, queda el agua en el suelo. La planta absorbe la carga contaminante, junto con la fuente hídrica.
Los campesinos entienden la gravedad de la situación, pero sostienen que, literalmente, se les sale de las manos, pues no cuentan con más alternativas de riego y, apelar a procesos de descontaminación, quebraría su economía.

En apariencia, la calidad de estos productos es aceptable en el mercado por su forma, peso y textura. Sin embargo, el problema radica en su parte interior, porque además del amplio número de contaminantes provenientes de las aguas del río Bogotá, reciben en sus tejidos concentraciones de metales pesados, que están excediendo los niveles máximos permisibles de la normatividad en este sentido.



Los campesinos riegan sus cultivos con agua del río Bogotá porque afirman no tener otra fuente hídrica para hacerlo. - Foto: A. Felipe Castaño - Unimedios



Por ejemplo, en el apio cultivado en el municipio de Mosquera, se encontró 0,95 partes por millón (ppm) de cadmio (Cd) y 0,29 de arsénico (Ar), superando los límites máximos permitidos por el Icontec, que son de 0,01 y 0,1 ppm. También, en el caso del Cd, se desbordó el parámetro de la Unión Europea, que es de 0,20 ppm.

Estas cifras podrían parecer insignificantes, si se desconoce que el cadmio es un elemento tóxico, que tiende a acumularse en hígado, riñón y pulmones. De acuerdo con los investigadores y, como corroboró Óscar Eduardo Osorno, director del Departamento de Química de la UN, puede producir arterioesclerosis, hipertensión arterial y está asociado con cáncer testicular y de próstata.
Por su parte, el arsénico se manifiesta en la salud humana con la disminución en la producción de glóbulos rojos y blancos, cambios en la piel e irritación de los pulmones. Se considera inductor del cáncer de piel.

Para Osorno, director del Departamento de Química de la UN, los niveles de cadmio encontrados son bastante preocupantes. Además de los problemas de salud mencionados, indicó, podría causar el llamado síndrome de fanconi, que se caracteriza por trastornos de los túbulos renales. “Ciertas sustancias absorbidas en el torrente sanguíneo son liberadas en lugar de la orina”, explicó. La consecuencia es orina frecuente y, por ende, deshidratación.


También hay plomo y mercurio


En el caso del brócoli, los niveles de plomo, con 0,45 ppm, superaron ampliamente las concentraciones de referencia de la norma de la Unión Europea, que establece un valor de 0,1 ppm.

Datos como estos se obtuvieron mediante muestreos durante todo el ciclo del cultivo. Según el profesor Diego Miranda, uno de los autores de la investigación y docente de la Facultad de Agronomía, se hizo un análisis de nutrientes y se estudió la concentración de metales pesados en el tejido foliar.

En el municipio de Soacha, la lechuga presentó en su tejido foliar una concentración de Pb, de 0,74 ppm, y en Mosquera, de 0,45 ppm, cifras que son muy superiores a la normatividad de la Unión Europea para el año 2007, cuya permisividad es de 0,1 ppm en hortalizas frescas.

Aunque el cuerpo necesita pequeñas cantidades de cadmio y plomo, cuando estos elementos empiezan a superar los límites, se vuelven tóxicos o venenosos. “El Pb puede causar daño en los riñones, en el tracto gastrointestinal, en el sistema reproductor y en las neuronas”, afirmó el profesor Osorno. El organismo puede tardar hasta 20 años en eliminar esta sustancia.

El contenido de arsénico, en Soacha, también superó los 0,20 ppm permitidos por la norma de la Unión Europea, con 0,51 ppm. Un caso similar ocurrió con el mercurio (Hg), que con 0,59 superó los estándares establecidos.

El problema con el mercurio, sostuvo Osorno, es que el cuerpo nunca lo elimina. Eso hace que se vaya acumulando y empiece a causar efectos en la salud: afecciones en el cerebro, en el sistema nervioso y reacciones alérgicas.

Como lo afirmó el profesor Miranda, una vez estos metales son absorbidos por la hortaliza, es imposible retirarlos. Algunos de los contaminantes a veces se eliminan con lavados y otros controles sanitarios. No obstante, el problema es de mayores dimensiones, porque cuando estos elementos se impregnan, no hay manera de extraerlos.

Un problema de salud pública

Aunque las hortalizas de la Sabana de Bogotá llegan en su mayoría a la capital y otras zonas de Cundinamarca, hay muchos puntos del país donde también se comercializan, principalmente, a través de las centrales de abastos y, de ahí, a diferentes distribuidores.

La Secretaría de Salud de Bogotá viene haciendo seguimiento a este problema, señalan el médico salubrista Luis Jorge Hernández y la docente de la UN e ingeniera química Gloria Guevara. Los monitoreos han permitido detectar presencia de metales pesados en las hortalizas que se comercializan en la localidad de Bosa, con valores que exceden la normatividad establecida.

“A partir del año 2010 se comenzarán a evaluar contenidos de metales pesados como cadmio, plomo y arsénico en hortalizas que se comercializan en supermercados del Distrito Capital, comenzando por priorizar aquellas localidades de mayor vulnerabilidad. Los resultados hasta ahora obtenidos permiten crear una línea de base para comenzar a aplicar medidas preventivas y correctivas”, sostuvieron los profesionales.

Esto, agregaron, amerita la toma de medidas sanitarias como decomisos, una intensa labor de sensibilización, educación y seguimiento a las diferentes personas que intervienen en la cadena de seguridad alimentaria en las 20 localidades de Bogotá.
Metales pesados como estos, expresó Hernández, pueden producir enfermedades crónicas por acumulación como cáncer de piel, de hígado, de estómago o enfermedades degenerativas. “Por eso, las alertas están prendidas y se están haciendo actividades de vigilancia, inspección y control”.

Añadió que es un problema nacional, por lo que se debe trabajar con el Ministerio y el Instituto Nacional de Salud para hacer trabajos específicos sobre el tema.


Falta mano del Estado

Cristóbal Oliveros, ingeniero civil del área de Distritos de Riego de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, tiene claro que la calidad del agua de la cuenca del río Bogotá, que abarca municipios como Soacha, no cumple con los parámetros requeridos en cualquier tipo de actividad humana. Sin embargo, se sigue utilizando en los cultivos.

“La Corporación tiene facultades para otorgar un caudal determinado, mediante una concesión, para un uso específico. Por ejemplo, a la altura de Soacha no ha otorgado concesión para riego. Es un tema más de conciencia, pues resulta bastante difícil de controlar”, sostuvo.

Oliveros sostuvo que en los estudios históricos realizados sobre el río Bogotá se ha detectado la presencia de algunos metales pesados: “frente a ello hay opciones de tratamiento. No obstante, aún está en aprobación el plan financiero que permitiría emprender la descontaminación de este caudal, con sistemas de tratamiento especializados”.

Por su parte, Élver Muñoz, productor usuario del distrito La Ramada, que se surte de la cuenca media más contaminada, la del río Bogotá, sostuvo que, teniendo en cuenta la situación que revela el estudio de la UN, las autoridades deberían ofrecerles alternativas para sus cultivos. “Necesitamos tecnologías, pero son muy costosas y por eso ninguno de nosotros puede asumirlas. Aquí la mayoría de productores son arrendatarios, ni siquiera somos propietarios de las tierras”, señaló.

En opinión de Juan Ortiz, agrónomo que desarrolla un proyecto en la zona, lo más conveniente sería que las instituciones responsables trabajaran un tratamiento de agua macro, por veredas, pues sería muy costoso para cada productor implementar estas tecnologías.
Aunque en algunas zonas hay plantas de tratamiento, estas no combaten los metales pesados, sino que están orientadas a funciones de descontaminación de otro tipo.

El profesor Miranda fue enfático en señalar que el agricultor no tiene la culpa, porque el río Bogotá es la única opción de riego con la que cuenta. “Hace falta la mano del Estado, en el sentido de adelantar proyectos que busquen la descontaminación, por lo menos, de las aguas que son utilizadas para riego”, dijo.



Allí convergen varios temas: economía, ambiente, alimentación y salud pública, que como lo afirman los expertos, ameritan un tratamiento conjunto y apremiante, pues es claro que, en la medida en que los problemas iniciales no se han solucionado a tiempo, la problemática se va ampliando a diversos frentes de la vida social. Así que, de seguirse dilatando, la solución sería cada vez más difícil.

Mientras tanto, los consumidores se enfrentan a la disyuntiva de comer para vivir o para morir al mismo tiempo, en un proceso en que el organismo parece ir envenenándose, de forma silente.

mardi 15 septembre 2009

La Nación Soñada



Puede haber tantas ideas de nación como personas que se detengan a pensarlas. A continuación está mi idea de nación, permitiéndome ir hasta donde la fuerza de la utopía y la convicción me lleven.

Un modelo nacional a futuro basado en la idea occidental de los Estados-Nacionales es inapropiado para mí. Sí; los Estados Nacionales es lo que tenemos hoy día; territorios, poblaciones, gobiernos y soberanías; culturas, razas y religiones. Sí, varias representaciones que nos hacen diferentes y que definen lo nacional, pero, creo que hoy día (y a mediano plazo) lo que nos hace iguales pesa más en la definición de no sólo una nueva idea nacional, sino de una nueva idea de pertenencia e identidad política ligada a procesos que se desbordan a lo económico, lo ético, lo vital.

So pena de pasarles por encima a los grandes teóricos de las naciones y el nacionalismo, creo que el rasgo que en el fondo configuró naciones fue la práctica de la diferenciación. Tal como los humanos construimos nuestra identidad en tanto somos diferentes a los otros humanos, las naciones se configuraron en tanto unos grupos se diferenciaron de otros.

En el pasado y aún en el presente, las identidades políticas se construyeron y se construyen en la diferenciación, en la escisión, ya sea a través del enemigo común (basta mirar cómo los colombianos de bien son hoy más colombianos gracias a Chávez, y paradójicamente los otros somos menos colombianos gracias a Uribe), o imponiendo proyectos de identidad pensados para sólo una parte de la población (como sucedió en Colombia y el proyecto conservador nacional).

Pero, hemos llegado al punto en que la diferenciación se hace inútil, no porque se haya agotado el conflicto, el conflicto nunca se agotará. Hemos llegado al punto en que la diferenciación se hace inútil porque ahora la diferencia está en sobrevivir como especie o desaparecer del universo (crisis en el manejo de los recursos, crisis en el modelo económico, desacuerdos para enfrentar los cambios climáticos).

Siendo así creo que debemos apostarle a una identidad supranacional, es más ni debería llamarse así, mejor, una identidad global. Hoy nos estamos convirtiendo en un gran grupo de personas (más de siete mil millones) que compartimos la misma experiencia histórica reciente gracias al socialismo y al capitalismo con sus desgracias. Hoy nos estamos convirtiendo en un gigante grupo de personas que compartimos un destino colectivo hacia el despeñadero, pero creo que es hora de empezar a compartir una esperanza de un bien común, de un nuevo destino colectivo que no sea el caos y la aniquilación.

Es hora de pensar nuevas formas de pertenencia política y arreglos institucionales que vayan de la mano con un cambio en la mirada en los diferentes procesos económicos (de la vida tangible, al igual que de los sentidos y las prácticas) y los recursos tecnológicos, y sobre todo de nuevos presupuestos éticos. Lo cual no significa homogeneidad. Me gusta una idea nacional que respete las diferencias culturales ligada al reconocimiento del common ground global, construida desde abajo en la arquitectura del poder.

Escrito por Mina